El ajoblanco extremeño es una sopa fría de aprovechamiento con pan, ajo, yema y aceite, distinta del malagueño de almendras.
Por qué importa
- Puedes preparar una sopa refrescante y nutritiva con ingredientes básicos que ya tienes en casa, sin gastar de más.
- Es ideal para días calurosos en Honduras: se sirve bien fría y sacia sin pesadez, perfecta para almuerzo ligero o cena rápida.
- Aprendes una técnica de aprovechamiento del pan duro, evitando desperdiciar alimentos y rindiendo el presupuesto.
Contexto
El ajoblanco extremeño nace de la cocina de aprovechamiento tradicional española, usando miga de pan duro, ajo, yema de huevo, aceite de oliva y agua fría para crear una sopa ligera emulsionada. A diferencia del ajoblanco malagueño, que lleva almendras, esta versión se centra en la textura que da el pan y la yema ligados con aceite. Ingredientes (4 porciones): 150 g de miga de pan duro (sin corteza), 3 dientes de ajo pelados, 1 yema de huevo, 100 ml de aceite de oliva, 600 ml de agua fría, sal al gusto, vinagre blanco opcional (una cucharada). Preparación: En un mortero o procesador, machaca el ajo con un poco de sal hasta formar pasta. Remoja la miga de pan en agua fría unos minutos y escúrrela bien. Añade el pan al ajo machacado y mezcla hasta obtener una pasta homogénea. Incorpora la yema de huevo y sigue mezclando. Ve agregando el aceite en hilo fino, batiendo constantemente como si hicieras mayonesa, hasta que emulsione. Agrega el agua fría poco a poco hasta alcanzar la consistencia de sopa ligera. Rectifica sal y añade el vinagre si quieres un toque ácido. Refrigera al menos 2 horas antes de servir. Tiempo de preparación: 20 minutos más refrigeración. Si no encuentras aceite de oliva, puedes usar aceite vegetal neutro, aunque perderás sabor tradicional.
Lo que sigue
Sirve el ajoblanco extremeño bien frío, acompañado de uvas frescas o cubitos de pan tostado si gustas.
Fuentes
Con información de abc.es