Almuerzos
Cómo asar pimientos al horno y pelarlos fácilmente

🧺 Ingredientes
Las cantidades se recalculan solas. La receta está escrita para 4.
- 1 Kg. de pimientos rojos Lamuyo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Necesitaremos además una fuente de horno y papel de aluminio.
👩🍳 Paso a paso
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Elegimos pimientos rojos carnosos, firmes y de tamaño parecido para que se cocinen de manera uniforme. Los lavamos bien y los secamos.
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Precalentamos el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo.
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Colocamos los pimientos enteros en una fuente apta para horno. Los untamos ligeramente con aceite de oliva virgen extra por toda la superficie y añadimos una pizca de sal.
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Introducimos la fuente en la parte central del horno y bajamos la temperatura a 180 ºC. Horneamos durante unos 45-55 minutos, dependiendo del tamaño y grosor de los pimientos. A mitad de cocción, aproximadamente a los 25 minutos, les damos la vuelta con unas pinzas para que se asen de manera uniforme.
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Sabremos que están listos cuando la piel esté muy arrugada, presente zonas ligeramente tostadas y la carne se note completamente blanda al presionarla suavemente. Durante el horneado los pimientos soltarán bastante líquido. No lo tiréis, porque después lo aprovecharemos.
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Sacamos la fuente del horno y, mientras los pimientos todavía están calientes, la cubrimos con papel de aluminio o con otra bandeja.
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Dejamos reposar los pimientos tapados durante 15-20 minutos. El vapor que generan ayuda a que la piel se desprenda mucho más fácilmente. Cuando podamos manipularlos sin quemarnos, retiramos primero el tallo y las semillas.
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Pelamos los pimientos tirando suavemente de la piel con los dedos. Si están bien asados debería desprenderse casi sin esfuerzo.
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Evitamos lavarlos bajo el grifo, porque perderíamos parte del sabor y de sus jugos. Cortamos la carne en tiras y la colocamos en un recipiente limpio. Colamos el líquido que ha quedado en la fuente para eliminar semillas o restos de piel y añadimos parte de ese jugo a los pimientos, es jugo es oro, tiene muchísimo sabor.
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Podemos servirlos templados o fríos con un poco de aceite de oliva virgen extra y sal, o utilizarlos como ingrediente en otras recetas.
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Y si no vamos a servirlos en el momento, los dejamos templar y los guardamos cuanto antes en un recipiente limpio y bien cerrado en el frigorífico. Si queremos conservarlos durante más tiempo, es preferible repartirlos en porciones y congelarlos.
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Una vez asados y pelados, los pimientos deben enfriarse y guardarse en el frigorífico lo antes posible, dentro de un recipiente limpio y bien cerrado. Podemos añadir parte del jugo que han soltado durante el asado para mantenerlos jugosos y conservar todo su sabor.
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Si añadimos aceite de oliva, debemos seguir manteniéndolos refrigerados. Cubrir una verdura con aceite no la convierte en una conserva segura a temperatura ambiente ni permite establecer por sí solo que vaya a durar semanas o meses.
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Si hemos preparado mucha cantidad, una opción sencilla es congelar los pimientos asados en porciones. Podemos repartirlos en recipientes o bolsas aptas para congelación, acompañados de una pequeña cantidad de su propio jugo. Así podremos descongelar únicamente lo que vayamos necesitando.
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Lo que no debemos hacer es guardar los pimientos para todo el año simplemente cubriéndolos con aceite y sometiendo los botes unos minutos al baño María. Los pimientos son un alimento poco ácido y una conserva casera mal procesada puede favorecer el desarrollo de Clostridium botulinum, responsable del botulismo.
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Para que una conserva de pimiento pueda procesarse mediante baño María tiene que seguir un procedimiento validado de acidificación que garantice un pH inferior a 4,5, además del tratamiento térmico adecuado. Esta receta está pensada para preparar pimientos asados para consumir, refrigerar o congelar, no para elaborar una conserva estable a temperatura ambiente.
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Si tenemos pimientos frescos y buscamos otra forma de conservarlos durante meses, podemos optar por el secado de los pimientos en casa. Y cuando ya tenemos pimientos deshidratados, en nuestra guía de pimientos secos explicamos cómo rehidratarlos y utilizarlos después en la cocina.
Los pimientos asados al horno son una preparación básica que sirve para ensaladas, tostas y guarniciones.
Por qué importa
- Dominar esta técnica te permite preparar guarniciones versátiles con sabor tostado y textura tierna en cualquier momento.
- Puedes conservarlos varios días en refrigerador y usar en múltiples recetas sin repetir preparación cada vez.
Contexto
Ingredientes: pimientos rojos carnosos (preferiblemente variedad Lamuyo), aceite de oliva, sal. Preparación: Precalienta el horno a 200°C. Lava los pimientos y sécalos bien. Colócalos enteros sobre una bandeja con papel de horno, sin aceite. Asa durante 30-40 minutos, girando cada 10 minutos hasta que la piel se ennegrezca y arrugue por todos lados. Retira del horno y cubre con un paño limpio o coloca en una bolsa de plástico cerrada durante 10-15 minutos; el vapor afloja la piel. Pela los pimientos bajo el grifo con agua fría o sobre un plato, retirando piel, semillas y nervaduras. Corta en tiras, salpimienta y riega con aceite de oliva. Para conservar: guarda en frasco de vidrio cubiertos con aceite en refrigerador hasta 5 días.
Lo que sigue
Prueba esta técnica con pimientos locales de temporada para mejores resultados.
Tazas → gramos
Equivalencias de cocina, redondeadas. Para repostería fina, pesá.
El vino sin complicarte
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Recomendación editorial, sin marcas ni puntuaciones. Consumo responsable. Prohibida la venta de alcohol a menores de edad.
Basada en ABC · Recetas de Rechupete, con receta y texto propios.

